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El mundo digital posee un dinamismo inherente por su naturaleza llena de cambios que surgen a raíz de las necesidades de distintos usuarios y las brechas que encuentran personas trabajando en el sector. Altibajos, ventajas, desventajas; la moneda está en el aire cuando hablamos de temas que encajan en la semántica del ámbito tecnológico.
Dicho esto, 2021 no nos deja de sorprender con oleada tras oleada de novedades en el panorama de lo tecnológico y digital. Uno de los gigantes corporativos que marca el rumbo del resto de compañías dedicadas a la innovación tecnológica, ha dado de qué hablar con una serie de nuevas funcionalidades que se suman a su nueva actualización de sistema operativo; hablamos de Apple y la privacidad de IOS 14, una forma curiosa de introducirnos a uno de los temas más controversiales en los últimos años. Abarcando desde el gran impacto que provocó el lento y supuesto final de las cookies como un instrumento para rastrear la actividad de los internautas hasta la abolición de prácticas consideradas como “tramposas” por el algoritmo de Google, como es el black hat SEO.
En una era donde los datos son más valiosos que el mismo efectivo, parece que algunas brechas comienzan a cerrarse. Esto representa un arma de doble filo para dos tipos de persona; por un lado tenemos al  usuario quien puede determinar con mayor dominio con quien comparte su información, y por otro lado, tenemos a las personas que se dedican a la publicidad digital, quienes utilizan herramientas de rastreo para hacer una segmentación específica que se amolde a los gustos y experiencias del usuario.
Vale la pena preguntarnos si esta oleada de prácticas herméticas en torno a la privacidad representan el fin de los mensajes híper personalizados y el tipo de estrategias alternas para establecer una comunicación más efectiva entre los anunciantes y los públicos a quienes se dirigen.
Nace así una paradoja ligada directamente con las diversas aristas de la seguridad en ambientes digitales. La respuesta a este acertijo se encuentra años lejos de ser respondida, sin embargo, la idea detrás de plantear este debate involucra mayormente a las demandas de los usuarios y cómo encontrar el balance entre lo invasivo y lo personalizado. Esto desde luego, implica un juego entre la valoración de lo objetivo y lo subjetivo, no obstante, la tendencia que se vislumbra es hacía el hermetismo de la información personal.